Sitio oficial de Yolanda Ramírez Míchel
 

Entrevista acerca de Literatura Infantil

Por Michael Amirez

 

¿Por qué decidiste escribir literatura infantil?, ¿Cuál fue tu motivación?

 

Para responderte voy a contarte algo:

 

Cuando mi hijo más pequeño, Sebastián, tenía cuatro o cinco años, comenzó a soñar con la idea extraordinaria de construir un robot gigante. 

 

A los seis años, un día, Sebastián se plantó frente a mí, muy triste, y me hizo una pregunta que parecía trascendental para él: 

            -¡Mamá!, ¿verdad que sí es posible que yo pueda construir un robot gigante?, ¿del tamaño de un edificio?  ¡Todos dicen que no…

Me di cuenta que de mi respuesta dependían muchas cosas: si le decía que no, destrozaría de un solo golpe sus ilusiones, a esa edad una madre puede destruirnos o construirnos definitivamente…(además ¿quién puede saber si él no llegaría a trabajar en un futuro para la NASA en la construcción de una nave a la que por gusto o diseño se le diera forma antropoide?); pero, si le contestaba sencillamente que sí, que sí podía construir en ese momento un robot gigante, estaría mintiéndole, y tarde o temprano se daría cuenta.

Ninguna opción me convencía.

De repente, (estaba sentada frente a mi computadora, escribiendo…) miré la pantalla electrónica, había comenzado un cuento intrascendente. Al mirar las letras sobre el fondo blanco, como habitantes de un país misterioso, tuve una idea… Una idea que no sólo salvaría el sueño de Sebastián sin que yo mintiera, una idea que además serviría para que él comprendiera que los cuentos son una heredad mágica… y que los sueños se consiguen cuando los deseamos con intensidad.

            -¡Sí, Sebastián, sí puedes!- le contesté emocionada.

Él me miró sorprendido. Lo senté en mis piernas, borré las palabras escritas en el documento, y comencé a escribir su historia. Con trocitos de realidad, y utilizando su voz como personaje principal comencé a escribir  El gran niño, electrones de un sueño ,  la historia de cómo Sebastián construyó su robot gigante… que también es la historia tras bambalinas de cómo la literatura, los cuentos, las historias, son tierra de todas las posibilidades.

 

De este modo, el libro nació no porque quisiera escribir literatura infantil, sino porque quise escribir para un lector joven en particular. Así le sucedió a varios, Lewis Carroll por ejemplo escribió para Alicia; A. A. Milne, el autor de Winnie de Pooh escribió la historia de los peluches de su hijo, para su hijo; James M. Barrie escribió Peter Pan para los niños de la familia Llewelyn Davies, y así podríamos seguir buscando y encontrando muchos más.

 

Desde tu perspectiva, ¿cuál es la importancia del fomento a la lectura desde la infancia?

Es importante porque les muestras una actividad que da felicidad por encima de todo; lo demás -esas cosas que los docentes tanto alaban-, viene junto con pegado, pero yo lo que creo es que lo más importante al fomentar la lectura, es que fomentamos la felicidad.

¿Cómo puede influir la literatura en el desarrollo de un niño?

Un niño lector adquiere herramientas de lenguaje que se traducen en herramientas cognoscitivas. Un cuento es un tratado sociológico de fácil digestión, un dulce con vitaminas y minerales.

 

¿Existe algún texto de literatura infantil que haya marcado tu infancia?. En caso de existir, ¿cuál fue el motivo de que lo haya hecho?

 

Te hablaré de dos:

Primero: Los Pardaillan, esos libros me tenían hechizada, 33 tomos de aventuras de mosqueteros. No sé si de ahí se derivará mi actual pasión por Don Quijote.

 

Y segundo: Mi papá me regaló un libro donde se contaban las aventuras de los héroes de la Biblia como si fuera un cuento de hadas, creo que eso ciertamente determinó mi actual pasión por la mitología y los relatos sagrados.

¿Crees que escribir para niños es más sencillo que escribir para adultos?, ¿por qué?

Escribir bien para niños es igual de complicado que escribir bien para adultos. La dificultad de escribir bien y adecuado a cierto público, estriba en saber utilizar los símbolos, personajes y las estructuras ideales. Al niño hay que contarle la vida con la misma dedicación que se la contamos al adulto. El niño merece que los escritores que se dedican a escribir para ellos sean profesionales y no advenedizos del género que crean que por ser niños pueden darles cualquier historia simplona.

¿Existen diferencias notables entre la literatura infantil de épocas pasadas y la actual?

Sabes, antes no existía la denominada "literatura infantil", los niños se apropiaban de ciertas historias para adultos, las que les llamaban la atención (ni siquiera los cuentos de hadas fueron escritos originalmente para niños). El género que nosotros denominamos "literatura infantil" tiene relativamente poco tiempo, digamos que comenzó a formarse a mediados del siglo XVIII cuando el librero y editor John Newery abrió las puertas de su Juvenile Library, él fue famoso por publicar libros asequibles a los más jóvenes y por considerar la infancia como un público específico, una idea novedosa pero que no se haría realidad plenamente sino hasta el siglo XIX.

 

¿Cuáles son los temas tabúes en la literatura infantil?

No deberían existir temas tabúes, lo que debería estar prohibido es tratar de moralizar al niños, utilizar la literatura infantil para moralizarlo es equivalente a lo que hacen los colonizadores al llegar a una tierra virgen.

Todos los temas -todos-, pueden ser tratados en la literatura infantil y juvenil, la cuestión es cómo, con qué imágenes, qué símbolos, qué personajes y qué lenguaje.

¿Existen códigos de censura en este tipo de literatura?

Sí, hay muchos, pero estos los dan las editoriales, los autores no deben tenerlos. El autor debe estar al servicio del "llamado", y si el tema que lo solicita es un tema escabroso, deberá buscar qué editorial lo acepte.

¿Qué debe tener, o qué no debe faltar en la literatura infantil?

Que sea divertido, que encante al lector. Pero creo que eso debe ser no sólo para los jóvenes, sino para todos los que comienzan a leer, no importa la edad. La edad lectora no tiene relación con la edad cronológica. Hay lectores de 12 años que ya leen La Odisea. Hay lectores de 60 años a los que debemos conquistar con libros sencillos y por supuesto divertidos.

Por último, ¿actualmente tienes algún proyecto en puerta?, ¿algún libro por publicar?

Claro, el corazón siempre debe estar cargado de sueños, los sueños son la sangre de la vida. Y para alguien que escribe, los sueños y los libros siempre van de la mano.

 

¡Muchas gracias!