Sitio oficial de Yolanda Ramírez Míchel
 

La literatura infantil es un dulce con vitaminas y minerales. Yolanda Ramírez Michel
Donde están mis libros, ahí está mi país, Yolanda Ramírez Míchel
Escritora Yolanda Ramírez Michel en la presentación de Jacinta

Yolanda Ramírez Míchel, presentación de Jacinta

La vida, como un comentario de otra cosa que no alcanzamos, y que está ahí al alcance del salto que no damos.

 

Julio Cortázar

 

 

 

 

 

 

YOLANDA RAMÍREZ MÍCHEL

 

Poeta, ensayista y narradora mexicana. Es promotora de lectura, editora, investigadora especialista en Mitología Comparada y directora de Trithëmius Talleres Literarios. Sus obras publicadas son: El gran niño, electrones de un sueño, (El viaje ediciones 2005; Progreso 2008); Jacinta, (La Zonámbula 2008); La maestra Milagros (Progreso 2010/ Panamericana 2016) Palingenesia (C&F ediciones 2011); Los mitos del alba, (CECA 2011); Grimori Mundi (Salto Mortal 2013); Litterae (Salto Mortal 2014); Todos somos Magos (Edelvives Progreso 2014); El Tarot de don Quijote (Salto Mortal 2016) y El Manifiesto Luminista (Salto Mortal 2017). Coordinó la antología de cuentos para jóvenes y niños Submarinos de papel (La Zonámbula 2009). Así mismo ha incursionado en el área editorial con la antología para jóvenes y niños Submarinos de Papel II (2010), Actus Magno, los conejos también escriben (2011), Los cuentos de la calle Lux (2012), y Fiestas de Yule (2013) y Nuevas Fiestas de Yule (2017) bajo el sello editorial Viaje a la Semilla a su cargo. 

 

 

 

Yolanda promueve la lectura como quien busca adeptos a una religión, piensa que los libros entregan el paraíso, que leer es marca distintiva de los que se atreven a probar el fruto… Es maestra inevitablemente, porque un salón de clase es tierra fértil donde sembrar las palabras que entregan los libros. Su especialidad: los mitos, sabe que la realidad no es el único de los reinos.

 

Su primera publicación literaria, El gran niño, electrones de un sueño, fue producto de su amor de madre, eligió que su primera obra sirviera para mostrar a su hijo más pequeño, y de paso al resto de los niños, que la literatura es una patria donde es posible realizar los sueños.

 

Luego, hubo de escribir como quien llora hondamente, su vida amorosa conoció el dolor y algunos derrames de tinta dibujaron el sendero de una obra que la llevaría a escalar nuevos peldaños. Para escribirla siguió el dictado de una misteriosa voz que la atravesaba en lo más negro de la noche, un día sintió cómo un nombre nacía de su pluma: ¡Jacinta! los lectores de esta obra comenzaron a seguirla porque su personaje parecía encarnar el dolor de una y de todas las mujeres…

 

Pasado el tiempo, un vaivén interior la lleva a escribir de nuevo para el público joven, es como si un péndulo sirviera para mantenerla en la cordura, de las densas notas de una endecha amorosa pasa al juego imaginativo, y refleja con gracia su labor docente en la literatura, las vivencias en el salón de clase y sus proyectos de animación lectora, todo en una historia fantástica, que sólo sus alumnos reconocen como parte de su mágica biografía. Sin embargo, aunque su intención fue escribir otra obra infantil La maestra Milagros encanta a niños, jóvenes y adultos.

 

Alternando siempre, como quien se columpia por la vida,  y sabe que ora se mira el  cielo, ora el suelo, Yolanda Ramírez Míchel vuelve a tomar la pluma para revivir al personaje que había estremecido a miles de lectoras: Jacinta regresa del inframundo, donde la pluma de Yolanda la había dejado en un final abierto, para señalar que la vida es un ciclo de renacimientos, que morimos y volvemos a nacer con cada tribulación superada. Y así, resucitada, Jacinta adquiere un nuevo nombre: Palingenesia, titulo hermético, que publica para revivir al personaje que había dejado hundido en la desolación. Yolanda piensa que la patria de las letras es continenete sagrado, reino de esencias inmortales, dimensión redentora, terreno para la siembra de los sueños, hábitat seguro para los demonios personales, hojas de un árbol que habla.

 

Mientras tanto, lentamente y a través de su vida, se gestan en su interior nuevos poemas… y si bien Jacinta y luego Palingenesia fueron obras calificadas de poéticas, Yolanda aún guarda sorpresas en este género.

 

A raíz de un contacto prolongado y profundo con la mitología, debido a sus cursos y talleres sobre este tema, descubre en su interior un caudal maravilloso que brota a deshoras, a veces a las tres de la mañana la despiertan las voces de un poema que baja de otra dimensión. Otras ocasiones, a mitad de una congestionada avenida, un verso aparece para exigir su atención… hay también largas jornadas de trabajo para pulir una estrofa, para animar un poema, para servir a la poesía como un fiel vasallo.

 

Y así fueron formándose, durante años, las perlas de un collar que Yolanda engarza: Los mitos del alba, libro de  poesía que obtiene la beca del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, se publica en  2011 y gana el favor de los lectores inmediatamente. En 2013 siguiendo el llamado mítico Yolanda busca explicar (se) cuestiones ontológicas básicas, y publica Grimori Mundi, sintético recorrido desde los origenes del cosmos hasta nuestro caótico presente. En 2014 , experimentando la palabra como una fuerza poderosa que se apodera de quienes la aman, se publica Litterae, aforismos, poemas, viñetas y otras situaciónes del verbo. 2014 fue un año prolífico para Yolanda, pues añade a sus publicaciones un libro álbum: Todos somos Magos, ejemplar bellamente ilustrado por Ángel Campos, primer libro de autora e ilustrador mexicanos que participa en la colección del Grupo Edelvives.

 

En el 2015, como homenaje a su autor predilecto, Yolanda publica El Tarot de don Quijote (editorial Salto Mortal); en el 2016, continúa con El oráculo de don Quijote, un juego para conocer y amar al Quijote. En 2017, aparece el Manifiesto Luminista, un ensayo donde se explora la utopía y la esperanza; y en 2018 aparece Crónica de una reparación vital, donde se muestra la oportunidad de que la salud interior llegue por mediación de algún conflicto grave.

Además de su trabajo como poeta y escritora, Yolanda ha incursionado en la labor editorial, sabe por su cercanía con los lectores jóvenes, que se debe escribir con claridad y hondura, Yolanda dirige un taller de escritores y una pequeña editorial, a los que nombra con cariño Viaje a la Semilla, en honor al cuento del autor Alejo Carpentier y por ser este título símbolo de ese retorno al tiempo seminal donde se gestan los lectores, y los escritores. En esta editorial Yolanda ha publicado varias antologías donde se promueve el talento de escritores interesados en escribir para un público joven.

Y seguirá seguramente en ese columpio interminable, en ese péndulo de Foucault, trayendo de acá para allá las palabras que le dicta el cielo.